Bécherel, Ciudad del Libro

Bécherel es un pueblecito ubicado en lo alto del valle del río Rance, en una situación idílica. Además de conservar en muy buen  estado su patrimonio, lo que le vale el título de “Petite Cité de Caractère”,  nos interesaba su nombramiento como “Ciudad del Libro”, siendo la primera localidad de Francia y la tercera de Europa en recibir esta distinción. Y aunque habíamos oído hablar de ellas, no habíamos visitado ninguna.

 

Becherel

 

¿Qué son las “ciudades del libro”? Pues un fantástico proyecto que aúna y distingue pequeñas localidades, con un patrimonio y entorno notables, y muy vinculadas a la cultura (lo que tiene mérito tratándose del mundo rural) que albergan talleres de artistas, actividades culturales y librerías, éstas especializadas en segunda mano y materiales poco frecuentes. Muchas de las localidades, aunque no todas, están reunidas en la International Asotiation of Book Towns; y por si no lo sabías, en España contamos con un pueblo en la lista: Ureña, en la provincia de Valladolid.

Así que como era la primera localidad de esta distinción que visitábamos, nos acercamos con mucha curiosidad, un domingo soleado.

 

 

 

Pese a los restos de la fortaleza y algunas casas notables, Bécherel se presenta modesta, en una región llena de patrimonio como es la Bretaña, pero resultaba agradable para pasearla. Cuando llegamos, sobre las 11.30 de la mañana (en Francia, ojo) estaban abriendo algunos comercios y montando los puestos… Y eso que era el primer domingo del mes, dia en el que celebran feria del libro. La tranquilidad y el silencio nos acompañaron durante toda la mañana. No había aún excesivo público, y las actividades anunciadas daban comienzo a partir de las 14:00 horas. Es decir, aquí, por la tarde.

 

Becherel escaparate

 

 

Ciertamente, es una ciudad para los amantes de los libros y las librerias con historia, en la que pasar horas buscando esa edición perdida, esa joya olvidada o cualquier pieza inesperada que pueda acabar en tus manos, aunque los precios no son baratos. También si te gusta el mundo del cómic, toda una religión en Francia, podrás encontrar miles de ellos, de todos los tipos, edades y precios. Pero en un país donde los mercados de libros de segunda mano se ponen a diario en la calle, los precios de las librerias eran sospechosamente parecidos en todas.

 

 

Por supuesto, nadie encontrará ese libro mágico y fantástico que todo bibliófilo sueña: salvo error catastrófico, no llegan a los escaparates y vitrinas de las tiendas. Eso sí, nunca habíamos visto a un librero atender su negocio con una copa de vino o champagne en la mano, o que te dejasen pasear con tranquilidad por todo el local, mientras debatían de las últimas tendencias del teatro parisino en su café interior… Podría decirse que no están ahí para vender, sino para dejarte disfrutar del paseo, de ojear libros, revistas, comics y planos, desde los más recientes a algunas cosas (no muchas) de finales del S.XIX. Y siempre con una sonrisa, un “Bonjour” o, como ya hemos dicho, una copa de champagne. Igual es eso…

 

 

Aunque no compramos nada (raro en nosotros) nos gustó el ambiente y comprobar que hay más formas de dar vida al mundo rural, sin usar la vía turística estandarizada y sobreexplotada, sino apostando por la cultura y negocios sostenibles, dando un carácter propio a localidades anónimas que apuestan, en los tiempos que corren, por el papel. Una referencia a tener en cuenta y con la que reflexionar.

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